Un teatro en el centro de la historia

Foto: Ismael Francisco / Cubadebate.

Que el presidente Barack Obama tenga previsto ofrecer un discurso este martes, en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, no es un hecho fortuito. A lo largo de casi dos siglos, el emblemático coliseo ha sido uno de los pedestales distintivos de la sociedad cubana.

Desde su inauguración en 1838, bajo el nombre de Gran Teatro Tacón, ha estado en constante relación con los hechos culturales, sociales, políticos, científicos e históricos de diversas épocas.

Por su escenario han desfilado figuras legendarias de la danza como Fanny Elssler, Maya Plisetskaya, Ana Pávlova, Julio Bocca y la propia Alicia Alonso; la actriz francesa Sarah Bernhardt; músicos de la talla de José White, Ignacio Cervantes, Claudio Brindis de Salas, Serguei Rachmáninov, Rodrigo Prats; compañías de arte lírico, conjuntos de danza, orquestas sinfónicas y una sustanciosa lista de personalidades descollantes de la cultura nacional y mundial.

Sin embargo, el Gran Teatro fue también el sitio donde el mandatario republicano Calvin Coolidge, último presidente estadounidense en ejercicio en viajar a Cuba, ofreció un discurso durante la Sexta Conferencia Panamericana, el 16 de enero de 1928. En aquel entonces, el coliseo estaba bautizado con el nombre de Gran Teatro Nacional.

Aquel acto inaugural contó con dos intervenciones: la de Coolidge y la del entonces presidente cubano Gerardo Machado.

Varios medios de prensa de la época refieren que, en su discurso, Coolidge destacó los “éxitos” de una integración continental; alabó los adelantos científicos y tecnológicos y trató de convencer al auditorio de las buenas intenciones de su gobierno. Habló también de la herencia común y de limar asperezas. Puntos que, quizá, pudiera tener en común el actual gobernante de la Casa Blanca, quien se dirigirá a un auditorio de unas mil personas.

Luego de tres años de una intensa restauración capital, el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, reabrió sus puertas el Primero de enero de este año, con una gala del Ballet Nacional de Cuba, dedicada al aniversario 57 del triunfo de la Revolución.

Inaugurado el 15 de abril de 1838 con el nombre de Teatro de Tacón ―en honor al Capitán General don Miguel Tacón, el Gran Teatro fue considerado en su época el más grande y lujoso del continente latinoamericano. Actualmente es la más antigua institución teatral en activo de Latinoamérica.

Su primer dueño fue Pancho Marty, quien vendió el teatro a la compañía Anónima del Liceo de La Habana, institución que luego la cedió a la Sociedad Centro Gallego.

Después de varias reformas, el edificio fue remodelado y en 1915 reabrió sus puertas con su forma actual. En su historia de apelativos, han figurado otros nombres, como Gran Teatro Nacional, Teatro Estrada Palma y Teatro García Lorca.

A partir de 1985, a iniciativa de la propia Alicia, el edificio pasó a denominarse Gran Teatro de La Habana, reservándose el nombre de García Lorca para su sala principal.

La institución es hoy por hoy una de las realizaciones arquitectónicas más notables que posee el contexto urbano capitalino. Ubicada en un sitio privilegiado de la ciudad, su fachada de estilo neobarroco se levanta tras la explanada que ocupa el Parque Central, y emula, con el Capitolio Nacional, actualmente en reparación.

Desde el punto de vista histórico es el único teatro, en la capital, que conserva el formato italiano de la herradura; la suntuosa escalera en espiral, cuyos mármoles presentan un conjunto de formas escultóricas que ascienden majestuosamente hasta el techo.

El trabajo reconstructivo a que fue sometido abarcó todo el inmueble. Hoy se encuentran restaurados sus fachadas, vestíbulos, palcos, cubierta y tabloncillo. Asimismo, cuenta con nuevos mobiliarios, telones, sistema de climatización, acústica, mecánica escénica, salones de ensayos para los bailarines y la orquesta, un estudio de grabación y más de 20 camerinos y baños.

Con todo su esplendor de antaño, el Gran Teatro de La Habana ha vuelto al centro de la vida cultural e histórica del país. Quién sabe si, dentro de poco, regrese al imaginario popular aquella famosa copla que, en referencia a la suntuosa araña del coliseo, decía:

Tres cosas tiene La Habana
que causan admiración:
son el Morro, La Cabaña
y la araña de Tacón.

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

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